COMO VIVIR LA UNICIDAD EN EL MUNDO

Unicidad es un estado mental donde no hay juicios ni definiciones que establezcan diferencias o separación entre tú y todo lo que te rodea. Por lo que vivir en Unicidad es compartir la igualdad en el sentir de ser Uno.

En el camino al despertar a tu verdadera naturaleza, y a través de la nueva mirada inocente
que tu perdón te ofrece, te das cuenta que en la nada y vacío que descubres que era tu vida, sin significado real en forma y contenido, se alza la plenitud todo abarcante y eterna que buscabas y que siempre ha estado ahí, ofreciéndole un nuevo propósito a tu existencia.

Esta profunda comprensión que ahora se te muestra, donde el vacío y la plenitud conviven en tu mente, encuentran su reflejo en el mundo en forma de paz, inclusión e igualdad sin juicio. Este reflejo a su vez se traduce en la experiencia de vivir en plenitud, sabiendo que todo está bien, ocurra lo que ocurra, pues el propósito de toda experiencia es deshacer las formas, identidades y las ideas que las generaron.

Es aceptando tu verdadera realidad cuando recuerdas que no hay ningún sitio a donde ir, que no hay nada que debas hacer, nada que aprender ni perdonar. Tu función es abrirte a jugar en el mundo con los dones y la abundancia que eres, sin juicio ni expectativas acerca de las formas que te toque representar.

Y es solo desde ahí que la paz verdadera y eterna puede llegar a tu experiencia.

¿Cómo sería manifestar la Unicidad aquí en el mundo? ¿Cómo se traduciría en lo cotidiano?

Quizás no viviríamos desde la necesidad de hacer y deshacer, perdonar, abandonar, construir, destruir, dar y recibir; buscando completarnos con metas basadas en “no tengo suficiente”, “para mí no hay”… y falsas migajas de especialismo.

Quizás solo fuéramos espectadores de una vida que nos sucede,  de una vida que fluye alrededor nuestra y que tiene su origen en la unión intima con nuestro Ser.

Quizás en el tiempo que estuviéramos en ese estado, solo contemplaríamos inocentemente,  con la visión del Cristo,  todo lo que nos aconteciera y lo que hubiera más allá del acontecer.

Y digo quizás, porque probablemente ya no tendríamos nada más que experimentar desde ese estado de Unicidad.

Una mente en Unicidad no busca recibir, ni tener razón, ni tiene metas que conseguir aquí en el mundo, como fin último de su felicidad.

Una mente en Unicidad no juzga, no se sacrifica, no controla ni manipula, no tiene expectativas ni es deshonesta. Permite que todo le llegue y permite que todo se vaya tal como llegó.

Una mente en Unicidad no busca su significado en el mundo, por lo tanto juega en él, sin identificarse en las diferencias o separación.

Vivir en Unicidad es vivir el amor incondicional con alegría y confianza, manifestándose en coherencia con tu realidad.

Vivir en Unicidad es traer a Dios al mundo.

No hay conceptos en el mundo que puedan definir a Dios pero si podemos vivirlo aquí y ahora, recordando que somos uno en El.

Vivir en Unicidad es pensar con la mente Crística. Es la antesala de recordarnos en la inmensidad de Dios, donde todo se acaba, pues nunca empezó; donde nada es nada, pues la Nada lo es Todo.

Vivir en Unicidad es el final del camino y a la vez la vuelta al inicio, al estado eterno del Ser, allí donde solo se Es.

Si piensas que nadie puede alcanzar la Unicidad, sé nadie.